Harry Giles: talento innegable y lesiones preocupantes


Hace un par de semanas analizamos a Jayson Tatum, un alero de la universidad de Duke que puede llegar a ser muy importante en la NBA. Hoy, vamos a analizar a otro discípulo de Coach K que, al igual que Tatum, no pudo empezar a jugar hasta Diciembre por una lesión. Estamos hablando del ala-pívot, Harry Giles, que era, hasta hace menos de un año, el favorito para ser elegido en la primera elección del Draft 2017. Pero las lesiones están haciendo mucho daño a un jugador de solamente 18 años.

Resultado de imagen de Harry Giles

En 2013 sufrió una espeluznante rotura del ligamento cruzado anterior, el colateral tibial y el menisco de su pierna izquierda. En el año 2015, cuando ya era considerado como el mejor jugador de la clase del 2016, sufrió otra rotura del ligamento cruzado anterior, esta vez en la pierna derecha, por lo que se vio obligado a perderse entero su último año en el instituto. En octubre de 2016, a falta de un mes para que empezara la competición en la NCAA, fue intervenido quirúrgicamente de su rodilla izquierda, lo que le dejó dos meses en el “dique seco”. Tres operaciones de rodilla en tres años para un jugador de solamente 18. Cualquiera se hubiera rendido, pero Giles sigue jugando a baloncesto, consciente de sus virtudes y sus defectos:

¿Cuáles son sus virtudes?

El joven jugador nacido en Carolina del Norte tiene el físico ideal para desenvolverse en las posiciones interiores. Sus 211 centímetros de estatura y sus 221 de envergadura le permiten alcanzar una altura de 2 metros y 77 centímetros sin levantar los pies del suelo. Sus 109 kg de peso también le ayudan a imponerse bajo los tableros, ya sea en ataque o en defensa. Pese a su altura y peso, Giles es un jugador muy ágil, capaz de correr la pista de forma muy rápida. Puede finalizar fácilmente por encima del aro. Su posición natural y en la que más minutos va a jugar es la de 4, pero posee los recursos suficientes para ser peligroso desde la posición de pívot.

Hay que destacar su gran labor en la faceta reboteadora, en la que destaca por encima de todos los jugadores que compartirán clase del Draft con él. Su instinto innato para atrapar rechaces, junto a sus rápidos saltos y a sus ya mencionados largos brazos hacen de Giles un seguro de vida a la hora de atrapar rebotes. Es realmente rápido moviéndose hacia la pelota, a lo que hay que sumar su gran espíritu competitivo. Además, siempre coge firmemente el balón, evitando un posible robo por parte del rival. Después de todos sus tiros errados, se dirige a la lucha por el balón de una forma muy agresiva.

Con respecto a la defensa, su constante movimiento, junto con su ya mencionada agilidad y rapidez, le permite ser muy agresivo en las situaciones de pick & roll y defender a ala-pívots abiertos. Su desplazamiento lateral es fluido y veloz, al igual que tiene un gran instinto para interceptar las líneas de pase. Como hemos dicho antes, este jugador salta de una forma muy rápida, a lo que hay que sumarle una fortaleza física que le permite soportar los golpes y ser un defensor interior muy sólido.

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En ataque deja detalles que le adivinan un buen potencial en ese aspecto. Tiene un tiro fiable desde media distancia y penetra muy bien por línea de fondo. A pesar de ser algo irregular, es capaz de anotar una gran cantidad de “ganchos” con ambas manos. También posee unos movimientos en el poste bajo muy fluidos y es capaz de anotar desde 1 ó 2 metros de distintas formas. Tiene potencial para poder atacar el aro desde el perímetro.

¿En qué facetas debe mejorar?

Como ya hemos comentado varias veces, el joven ala-pívot es muy rápido y ágil. Pese a ello, no es muy habilidoso con el balón en las manos. Necesita ampliar su rango de juego en ataque, ya que él se desenvuelve en espacios muy reducidos más propios de centers puros. Si quiere jugar como ala-pívot en la NBA debe abrirse más, y para ello debe mejorar su tiro, especialmente de tres, desde donde nunca lanza. Sus movimientos en el poste son buenos, pero necesita anotar con mayor efectividad desde esa zona ya que, a día de hoy, es incapaz de mantener buenos porcentajes. Debe mejorar mucho los tiros libres, ya que sus porcentajes son de un nefasto 38,5%.

La competitividad y la agresividad con la que siempre juega le convierten en un jugador impaciente que suele tomar malas decisiones. En ataque siempre juega muy apresurado, por lo que debería pararse, entregarle el balón al base y empezar a jugar en estático. Fuerza tiros en lugar de pasar el balón al compañero libre de marca y responde a los 2 contra 1 yendo agresivo hacia el aro. Hace pases muy precipitados que acaban, en muchas ocasiones, en pérdida de balón.

Necesita ser más consistente en las tareas defensivas. Si lo es, puede llegar a ser un defensor élite. No es un protector de aro natural, ni un jugador que defienda con facilidad a jugadores interiores y exteriores. Debe ser más físico en la defensa en el poste, desde donde suelen hacerle daño. En ocasiones sale a defender a un jugador de perímetro que no le corresponde, dejando así completamente solo debajo de la canasta al interior al que defendía.

Por último, lo que más le puede hacer caer en el próximo Draft es su grave historial de lesiones que ya hemos mencionado. Tres operaciones de rodilla le pueden mermar considerablemente en un futuro no muy lejano. Además, pocos equipos serán capaces de atreverse a elegir a un jugador tan propenso a las lesiones.

Opinión personal

Hace solamente un año, muchas previsiones colocaban a Giles como el número uno del próximo Draft. A día de hoy, todo indica que no será elegido ni siquiera en el top 10. Todo parece cuesta bajo para un jugador al que muchos comparaban con el gran Chris Webber, un ala-pívot que, casualidades de la vida, bajó su enorme rendimiento a una edad temprana por culpa de las lesiones. Por desgracia, me temo que el joven jugador de Duke nunca podrá alcanzar el nivel del mejor Webber.

Pero si algo nos ha dejado claro este pupilo de Mike Krzyewski es que nunca se va a rendir y va a seguir luchando pase lo que pase. Cualquier chico de su edad que hubiera pasado por semejante calvario hubiera dicho adiós, pero el ala-pívot de Carolina del Norte está hecho de otra pasta y, por muchas veces que caiga,  siempre se va a volver a levantar. Porque eso es lo que hacen los luchadores, y Harry Giles, sin duda, es uno de ellos…

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